Cómo cuidar el filodendro
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Si alguna vez ha paseado por una tienda de plantas o ha navegado por las redes sociales de amantes de las plantas, es probable que haya visto las exuberantes y vibrantes hojas de un Filodendro. Estas plantas de interior tropicales se han ganado los corazones de todo el mundo gracias a su impresionante follaje, su naturaleza tolerante y su capacidad para prosperar en una variedad de entornos.
¿Qué es un filodendro?
El término "Filodendro" se refiere a un gran género de plantas con flores de la familia Araceae, que comprende más de 450 especies reconocidas. Originarias de las selvas tropicales de América Central y del Sur, estas plantas son conocidas por sus hojas anchas, a menudo en forma de corazón, y sus hábitos de crecimiento adaptables.
Algunas especies son trepadoras que se estiran ávidamente hacia la luz, mientras que otras permanecen compactas y tupidas, lo que las hace perfectas para mesas o estantes. Los Filodendros se pueden encontrar en una amplia gama de colores, formas y texturas de hojas: algunas brillantes y de color verde oscuro, otras aterciopeladas o variegadas en tonos lima, rosa o incluso burdeos intenso.
Por qué los filodendros son plantas de interior populares
Los filodendros son muy queridos tanto por los principiantes como por los coleccionistas experimentados, por una buena razón:
- Bajo mantenimiento: estas plantas son famosamente tolerantes a la negligencia, lo que las hace ideales para padres de plantas ocupados o nuevos.
- Adaptabilidad: crecen bien en interiores, toleran la luz baja a moderada y son indulgentes con el riego irregular.
- Variedad visual: con especies como Philodendron gloriosum, Philodendron micans, Philodendron birkin y Philodendron selloum, hay un tipo para cada estética.
- Compañeros longevos: con el cuidado adecuado, los Filodendros pueden prosperar durante muchos años, incluso décadas.
Variedades trepadoras vs. no trepadoras
Al cuidar un Filodendro, es útil saber si se trata de un tipo trepador (enredadera) o no trepador (autoerigible):
- Los filodendros trepadores como P. hederaceum (hoja de corazón) o P. micans crecen enviando largas enredaderas. Estas variedades adoran trepar por enrejados o postes de musgo y son fáciles de propagar.
- Los tipos no trepadores como P. selloum o P. gloriosum crecen desde una base central y se extienden hacia afuera con hojas grandes, lo que los convierte en excelentes plantas de piso.
Comprender el hábito de crecimiento de su planta le guiará en cómo apoyarla, podarla o exhibirla.
Un vistazo a sus orígenes tropicales
En su hábitat natural, los Filodendros crecen bajo el dosel de densos bosques tropicales, donde reciben luz solar filtrada, calor constante y alta humedad. Esto explica su preferencia por:
- Luz brillante pero indirecta
- Suelo constantemente húmedo pero bien drenado
- Alta humedad y temperaturas estables
Imitar estas condiciones en casa, ya sea en interiores o exteriores, le garantizará el éxito. Pero no se preocupe si no puede replicar un entorno de selva tropical. Los Filodendros son sorprendentemente adaptables y tolerantes.
Beneficios de cultivar filodendros
Antes de sumergirnos en los horarios de riego y las mezclas de tierra, vale la pena apreciar por qué los filodendros se han convertido en elementos básicos muy queridos en hogares, oficinas e invernaderos de todo el mundo. Estas bellezas tropicales ofrecen más que solo hojas bonitas: aportan versatilidad, facilidad y encanto natural a su espacio.
Follaje naturalmente hermoso
Los filodendros cuentan con una increíble variedad de formas y texturas de hojas. Desde las hojas aterciopeladas en forma de corazón de Philodendron micans hasta el espectacular follaje lobulado de Philodendron bipinnatifidum, estas plantas pueden adaptarse a prácticamente cualquier estilo de diseño, desde el minimalismo moderno hasta las exuberantes vibraciones de la jungla.
Muchas especies también presentan una coloración única (verde intenso, lima, cobre o incluso patrones variegados con vetas crema o rosadas), lo que las convierte en un centro de atención en cualquier habitación.
Apto para principiantes y de bajo mantenimiento
Ya sea que sea un principiante en el mundo de las plantas o un coleccionista experimentado, los filodendros son una opción indulgente. No exigen atención constante ni condiciones precisas. Siempre que evite la tierra empapada y la luz solar directa intensa, generalmente estarán felices.
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Tolera una variedad de condiciones de luz
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Se recupera de la negligencia ocasional
-
Requiere poda o trasplante mínimos
Esto las convierte en excelentes opciones para estudiantes, trabajadores de oficina o personas ocupadas que desean vegetación sin un esfuerzo diario.
Excelentes compañeros de interior
Estas plantas se adaptan notablemente bien a la vida interior. A diferencia de algunos tropicales que se marchitan fuera de su hábitat nativo, la mayoría de los filodendros pueden prosperar en temperaturas y niveles de humedad domésticos.
Muchos tipos trepadores son excelentes plantas colgantes o se pueden entrenar para que trepen por postes, mientras que los tipos autoerigibles se asientan bien en macetas decorativas en el suelo o en estantes.
Versatilidad en la exhibición
Ya sea que desee decorar una ventana soleada, llenar un rincón sombreado o agregar vida a su baño, es probable que haya un filodendro que se adapte. Su amplia gama de tamaños, desde tipos compactos como Philodendron ‘Birkin’ hasta gigantes extensos como Philodendron giganteum, significa que pueden caber en cualquier lugar, desde estantes estrechos hasta patios al aire libre.
Además, muchas variedades están felices de crecer verticalmente con soporte o de extenderse dramáticamente sobre estantes, lo que las hace ideales para jardines verticales o paisajes de estantes.
Crecimiento a largo plazo y potencial de propagación
Los filodendros crecen lenta pero constantemente, desarrollando nuevas hojas con el tiempo y recompensando el cuidado constante. Pueden vivir muchos años y se propagan fácilmente a partir de esquejes de tallo, lo que le permite compartirlos con amigos o expandir su colección de forma gratuita.
Cuidado del filodendro en interiores
Los filodendros se encuentran entre las plantas de interior más adaptables, prosperando hermosamente dentro de casas y apartamentos con un mínimo de alboroto. Dicho esto, comprender sus necesidades básicas en interiores ayudará a su planta a florecer con hojas exuberantes, raíces sanas y un crecimiento constante. Ya sea en su sala de estar, baño o rincón de la oficina, así es como debe cuidar su filodendro en interiores.
Luz: Brillante e indirecta es lo mejor
Los filodendros prefieren la luz brillante e indirecta, el tipo que recibirían naturalmente bajo el dosel de un bosque tropical.
Evite colocarlos a pleno sol, ya que puede quemar sus hojas, especialmente para variedades delicadas como P. micans o P. pink princess.
Lugares ideales:
- Cerca de ventanas orientadas al este o al norte
- Junto a ventanas orientadas al sur o al oeste con filtro (con cortinas transparentes)
- Bajo luces de cultivo para habitaciones más oscuras
Señales de que su planta necesita más luz:
- Crecimiento espigado con grandes espacios entre las hojas
- Hojas nuevas más pequeñas y pálidas
- Crecimiento más lento a pesar del riego y la fertilización
Temperatura: Manténgala acogedora
Estas plantas tropicales disfrutan de temperaturas interiores entre 18°C y 27°C (65°F y 80°F). Evite fluctuaciones repentinas o corrientes de aire, especialmente de aires acondicionados o calentadores.
Consejos sobre la temperatura interior:
- No coloque su filodendro cerca de una ventana fría en invierno.
- Manténgalos alejados de calentadores, radiadores o rejillas de aire acondicionado directas.
- Para especies sensibles, procure un calor constante durante todo el año.
Humedad: Aire húmedo, hojas felices
Aunque muchos filodendros toleran la humedad interior promedio, prosperan en niveles de humedad más altos (superiores al 50%). El aumento de la humedad promueve hojas más sanas y brillantes y fomenta el nuevo crecimiento.
Formas fáciles de aumentar la humedad interior:
- Use un humidificador, especialmente durante el invierno
- Coloque la maceta sobre una bandeja con agua y guijarros
- Agrupe las plantas para crear un microclima húmedo
- Rocíe ocasionalmente las hojas (especialmente los tipos aterciopelados), aunque esto no reemplaza la humedad real
Señales de baja humedad:
- Bordes de las hojas crujientes
- Follaje caído o marchito
- Crecimiento más lento en los meses de invierno
Colocación de macetas y flujo de aire
Los filodendros de interior se benefician de una buena circulación de aire para evitar la humedad estancada y el moho.
Dónde colocarlos en interiores:
- Deje espacio entre las paredes y la planta para que el aire circule
- No amontone demasiadas plantas en rincones estrechos
- Mantenga las macetas elevadas con soportes para promover el drenaje y el flujo de aire
Un filodendro trepador apreciará un poste de musgo o un tutor de fibra de coco para crecer hacia arriba, mientras que uno colgante puede colgar hermosamente de estantes o cestas.
Errores comunes que se deben evitar en el cuidado interior
Aunque son de bajo mantenimiento, los filodendros de interior todavía tienen algunas aversiones:
❌ Exceso de riego con poca luz
❌ Mantenerlos en tierra empapada y compacta
❌ Ignorar las hojas polvorientas (necesitan una limpieza ocasional para fotosintetizar)
❌ Dejarlos con las raíces apretadas durante demasiado tiempo
Limpie sus hojas con un paño húmedo cada pocas semanas, no solo para mantenerlas limpias y brillantes, sino también para disuadir las plagas.
4. Cuidado del filodendro al aire libre
Si bien los filodendros se cultivan comúnmente como plantas de interior, muchas variedades pueden prosperar al aire libre, especialmente en climas tropicales o subtropicales. Con las condiciones adecuadas, pueden crecer más rápido, producir hojas más grandes y adquirir una apariencia más dramática y selvática.
Ya sea que los coloque en un patio o los plante directamente en el suelo, así es como debe cuidar los filodendros al aire libre.
El clima importa: conozca su zona
Los filodendros son originarios de las selvas tropicales, por lo que prefieren ambientes cálidos y húmedos. Pueden crecer al aire libre durante todo el año en las zonas de resistencia del USDA 9 a 11, donde las temperaturas rara vez bajan de los 10 °C (50 °F).
Si vive en un país con cuatro estaciones, aún puede disfrutarlos al aire libre durante los meses más cálidos (finales de primavera a principios de otoño), luego tráigalos al interior antes de que las temperaturas nocturnas bajen demasiado.
Nota importante:
La mayoría de los filodendros no toleran las heladas. Un repentino golpe de frío puede causar daños irreversibles o matar la planta.
Luz exterior: la sombra es su amiga
Los filodendros aman la luz brillante pero indirecta. Al aire libre, esto significa:
- Luz tamizada bajo los árboles
- Sol de la mañana seguido de sombra por la tarde
- Un lugar con luz filtrada debajo de una pérgola o tela de sombra
Demasiado sol directo puede provocar:
- Hojas quemadas o quemadas por el sol (manchas marrones o colores descoloridos)
- Bordes de las hojas secos y crujientes
- Crecimiento flácido o caído en calor extremo
Para tipos autoerigibles como P. selloum o P. xanadu, se tolera más luz, pero incluso entonces, la sombra parcial suele ser lo mejor.
Maceta vs. suelo: ¿Dónde debo plantar?
En macetas:
- Permite una fácil reubicación durante los cambios estacionales
- Mayor control de la calidad del suelo y el drenaje
- Ideal para balcones, patios o exhibiciones temporales al aire libre
- Más fácil de proteger de plagas o condiciones climáticas extremas
En el suelo (solo en climas tropicales):
- Los filodendros pueden crecer a tamaños impresionantes
- Raíces más profundas = mayor resistencia a la sequía una vez establecidos
- Debe tener suelo suelto y bien drenado con buena materia orgánica
Sea cual sea su elección, asegúrese de que el recipiente o el área del suelo no retengan agua estancada, lo que provoca la pudrición de la raíz.
Riego exterior y precipitaciones
Los filodendros de exterior pueden necesitar un riego más frecuente que los de interior, especialmente en climas secos o ventosos. Sin embargo, las fuertes lluvias también pueden provocar un riego excesivo.
Consejos:
- Deje que la pulgada superior de la tierra se seque entre riegos
- Evite regar durante las horas de mayor sol (temprano por la mañana o por la noche es lo mejor)
- Use macetas con orificios de drenaje y bandejas elevadas
- Muévalos bajo cubierta durante las tormentas si se encuentra en un clima no tropical
Vigilancia de plagas: riesgos al aire libre
Los ambientes exteriores invitan a más plagas, incluyendo:
- Caracoles y babosas, que roen agujeros en las hojas
- Pulgones y cochinillas, especialmente durante períodos cálidos y húmedos
- Ácaros, particularmente si el aire es seco
- Mosquitos de los hongos o pudrición de la raíz, por suelo excesivamente húmedo
Inspeccione las hojas regularmente y use jabón insecticida natural, aceite de neem o rocíe las plagas con agua cuando sea necesario.
Consideraciones estacionales
En regiones templadas:
- Primavera: Aclimate la planta antes de sacarla al exterior aumentando gradualmente la exposición al sol.
- Verano: Disfrute de un crecimiento vigoroso, pero proporcione sombra durante las olas de calor.
- Otoño: Comience a reducir el riego y prepárese para el traslado al interior.
- Invierno: Manténgalo en el interior o en un invernadero con calefacción; controle la humedad y la luz.
Para países tropicales como Indonesia:
-
Los filodendros pueden prosperar al aire libre durante todo el año, pero pueden necesitar protección durante fuertes lluvias o sequías extremas.
5. Riego del filodendro
El riego es uno de los aspectos más importantes —y comúnmente malinterpretados— del cuidado del Filodendro. Aunque a estas plantas tropicales les encanta la humedad, odian absolutamente permanecer en tierra empapada, lo que puede llevar rápidamente a la pudrición de la raíz. Encontrar el equilibrio adecuado en el riego es clave para cultivar un Filodendro próspero y vibrante.
Aquí te explicamos cómo dominar el arte de regar tu Filodendro.
¿Con qué frecuencia se debe regar un Filodendro?
No hay una respuesta única para todos los casos, pero una buena regla general es regar cuando los primeros 2.5–5 cm (1–2 pulgadas) de tierra se sientan secos. Dependiendo de tu clima, el tamaño de la maceta y las condiciones de luz, esto puede significar:
- Cada 5–7 días en los meses más cálidos
- Cada 10–14 días durante los meses más fríos
En lugar de seguir un horario fijo, deja que la humedad del suelo y la condición de la planta te guíen.
La frecuencia de riego depende de:
- Temperatura (más calor = secado más rápido)
- Humedad (menor humedad = riego más frecuente)
- Niveles de luz (más luz = uso más rápido del agua)
- Tamaño y tipo de maceta (la terracota se seca más rápido que el plástico)
- Composición del suelo (mezcla de buen drenaje se seca más rápido)
Signos de exceso de riego vs. falta de riego
Aprender a interpretar las hojas de tu planta es una de las mejores maneras de saber si estás regando correctamente.
Signos de exceso de riego:
- Hojas inferiores amarillentas
- Raíces blandas o negras
- Olor fétido de la tierra
- Tierra constantemente mojada o empapada
Signos de falta de riego:
- Hojas caídas y marchitas
- Bordes de las hojas secos y quebradizos
- Crecimiento más lento
- La tierra se separa de los bordes de la maceta
Siempre revisa la tierra antes de regar—¡tus dedos son tus mejores herramientas!
El método de «remojar y secar»
Esta es la técnica más efectiva para regar Filodendros:
- Riega a fondo hasta que el exceso de agua drene por la parte inferior.
- Deja que la maceta drene completamente; nunca la dejes en agua estancada.
- Espera hasta que la primera o segunda pulgada de tierra se seque antes de volver a regar.
Este método imita el ritmo natural de las tormentas tropicales seguidas de periodos secos, fomentando un crecimiento saludable de las raíces.
Herramientas para regar de forma más inteligente
Si no estás seguro de si regar o esperar, estas herramientas pueden ayudarte:
- Medidores de humedad: Insértalos en la tierra para una lectura digital de la humedad.
- Palillos de madera o lápices: Clávalos en la tierra; si sale limpio y seco, es hora de regar.
- Riego por abajo: Deja la maceta en una bandeja con agua durante 20 minutos, permitiendo que las raíces absorban la humedad desde abajo. Útil para tierra compacta o plantas con raíces apretadas.
Ajustes estacionales de riego
Las necesidades de agua de tu Filodendro cambian con las estaciones:
- Primavera y verano: Más luz y calor = la tierra se seca más rápido. Riega con más frecuencia.
- Otoño: Empieza a reducir el riego a medida que bajan los niveles de luz.
- Invierno: El crecimiento se ralentiza, por lo que el riego también debería hacerlo. Siempre revisa antes de regar para evitar raíces frías y empapadas.
Evita el agua fría en invierno; puede impactar las raíces. Deja que el agua repose a temperatura ambiente durante una hora antes de usarla.
Consejos especiales de riego para plantas de interior vs. exterior
Filodendros de interior:
- Usa un platillo pero vacíalo después de regar para prevenir la pudrición de la raíz.
- Evita que el agua salpique las hojas regularmente; puede causar problemas fúngicos.
- Monitorea la humedad para reducir la necesidad de agua de la planta.
Filodendros de exterior:
- Controla la lluvia; omite el riego después de lluvias fuertes.
- Riega temprano en la mañana o tarde en la noche para evitar la evaporación.
- Observa un secado más rápido en condiciones de viento o calor.
5. Riego del Filodendro
El riego es uno de los aspectos más importantes —y comúnmente malinterpretados— del cuidado del Filodendro. Aunque a estas plantas tropicales les encanta la humedad, odian absolutamente permanecer en tierra empapada, lo que puede llevar rápidamente a la pudrición de la raíz. Encontrar el equilibrio adecuado en el riego es clave para cultivar un Filodendro próspero y vibrante.
Aquí te explicamos cómo dominar el arte de regar tu Filodendro.
¿Con qué frecuencia se debe regar un Filodendro?
No hay una respuesta única para todos los casos, pero una buena regla general es regar cuando los primeros 2.5–5 cm (1–2 pulgadas) de tierra se sientan secos. Dependiendo de tu clima, el tamaño de la maceta y las condiciones de luz, esto puede significar:
- Cada 5–7 días en los meses más cálidos
- Cada 10–14 días durante los meses más fríos
En lugar de seguir un horario fijo, deja que la humedad del suelo y la condición de la planta te guíen.
La frecuencia de riego depende de:
- Temperatura (más calor = secado más rápido)
- Humedad (menor humedad = riego más frecuente)
- Niveles de luz (más luz = uso más rápido del agua)
- Tamaño y tipo de maceta (la terracota se seca más rápido que el plástico)
- Composición del suelo (mezcla de buen drenaje se seca más rápido)
Signos de exceso de riego vs. falta de riego
Aprender a interpretar las hojas de tu planta es una de las mejores maneras de saber si estás regando correctamente.
Signos de exceso de riego:
- Hojas inferiores amarillentas
- Raíces blandas o negras
- Olor fétido de la tierra
- Tierra constantemente mojada o empapada
Signos de falta de riego:
- Hojas caídas y marchitas
- Bordes de las hojas secos y quebradizos
- Crecimiento más lento
- La tierra se separa de los bordes de la maceta
Siempre revisa la tierra antes de regar—¡tus dedos son tus mejores herramientas!
El método de «remojar y secar»
Esta es la técnica más efectiva para regar Filodendros:
- Riega a fondo hasta que el exceso de agua drene por la parte inferior.
- Deja que la maceta drene completamente; nunca la dejes en agua estancada.
- Espera hasta que la primera o segunda pulgada de tierra se seque antes de volver a regar.
Este método imita el ritmo natural de las tormentas tropicales seguidas de periodos secos, fomentando un crecimiento saludable de las raíces.
Herramientas para regar de forma más inteligente
Si no estás seguro de si regar o esperar, estas herramientas pueden ayudarte:
- Medidores de humedad: Insértalos en la tierra para una lectura digital de la humedad.
- Palillos de madera o lápices: Clávalos en la tierra; si sale limpio y seco, es hora de regar.
- Riego por abajo: Deja la maceta en una bandeja con agua durante 20 minutos, permitiendo que las raíces absorban la humedad desde abajo. Útil para tierra compacta o plantas con raíces apretadas.
Ajustes estacionales de riego
Las necesidades de agua de tu Filodendro cambian con las estaciones:
- Primavera y verano: Más luz y calor = la tierra se seca más rápido. Riega con más frecuencia.
- Otoño: Empieza a reducir el riego a medida que bajan los niveles de luz.
- Invierno: El crecimiento se ralentiza, por lo que el riego también debería hacerlo. Siempre revisa antes de regar para evitar raíces frías y empapadas.
Evita el agua fría en invierno; puede impactar las raíces. Deja que el agua repose a temperatura ambiente durante una hora antes de usarla.
Consejos especiales de riego para plantas de interior vs. exterior
Filodendros de interior:
- Usa un platillo pero vacíalo después de regar para prevenir la pudrición de la raíz.
- Evita que el agua salpique las hojas regularmente; puede causar problemas fúngicos.
- Monitorea la humedad para reducir la necesidad de agua de la planta.
Filodendros de exterior:
- Controla la lluvia; omite el riego después de lluvias fuertes.
- Riega temprano en la mañana o tarde en la noche para evitar la evaporación.
- Observa un secado más rápido en condiciones de viento o calor.
6. Tierra para Filodendros
La base de cualquier Filodendro sano comienza con la tierra adecuada. En la naturaleza, estas plantas tropicales crecen en la hojarasca y las ricas capas orgánicas de los suelos de la selva tropical, por lo que están acostumbradas a una tierra suelta, bien aireada y repleta de nutrientes. El objetivo al cultivarlas en macetas es replicar ese entorno natural lo más fielmente posible.
Analicemos cómo crear el hogar perfecto para las raíces de tu Filodendro.
La tierra ideal para Filodendros
Los Filodendros necesitan una mezcla de tierra que sea:
- Con buen drenaje (para evitar la pudrición de la raíz)
- Aireada (para permitir que el oxígeno llegue a las raíces)
- Retentiva de humedad, pero no empapada
- Rica en materia orgánica
El pH ideal es ligeramente ácido, alrededor de 5.5 a 6.5, aunque son bastante tolerantes siempre y cuando no sea extremo.
Mejor mezcla de tierra para Filodendros (receta DIY)
Para una mezcla casera que imite las condiciones de la selva tropical, combina:
- 40% de tierra para macetas (de alta calidad, a base de turba o fibra de coco)
- 30% de perlita o pómez (para aireación y drenaje)
- 20% de corteza de orquídea o virutas de cáscara de coco (añade estructura e imita el mantillo natural)
- 10% de compost o humus de lombriz (aporte orgánico de nutrientes)
Adiciones opcionales:
- Un puñado de carbón para ayudar con la aireación de las raíces y la absorción de olores.
- Una pizca de fertilizante de liberación lenta para una alimentación sostenida.
Esta mezcla le da a tu planta un equilibrio entre una textura transpirable y la retención de nutrientes, especialmente importante para Filodendros de crecimiento rápido o de hojas grandes.
Opciones de tierra comprada en tiendas
Si lo de “hágalo usted mismo” no es lo tuyo, puedes comprar o modificar mezclas comerciales:
- Mezclas para aráceas: Algunas marcas ahora ofrecen mezclas especiales de tierra para "araceae" o "Filodendros", lo cual es excelente si están disponibles.
- Mezclas para macetas de interior: Aceptables si se modifican con perlita y corteza para un mejor drenaje.
- Mezclas para cactus: Demasiado secas por sí solas, pero se pueden mezclar con compost o turba de coco para crear un equilibrio.
Evita siempre:
- Tierra de jardín pesada y densa
- Sustratos a base de arcilla o compactados
- Tierra para macetas barata, sin corteza y con mal drenaje
Señales de que tu tierra no es la adecuada
Si tu Filodendro está sufriendo, la tierra podría ser la culpable. Presta atención a:
- Crecimiento lento o atrofiado
- Hojas inferiores amarillentas (puede indicar pudrición de la raíz)
- Tierra constantemente húmeda
- Mosquitos de hongo o moho en la superficie de la tierra
- Raíces que giran dentro de la maceta o se empujan hacia arriba
En estos casos, considera trasplantar a una mezcla con mejor drenaje.
Cuándo y cómo trasplantar
Los filodendros generalmente necesitan ser trasplantados cada 1 o 2 años, dependiendo de su tasa de crecimiento.
Señales de que es hora de trasplantar:
- Las raíces crecen por los agujeros de drenaje.
- El agua se escurre directamente por la maceta.
- La tierra se seca extremadamente rápido.
- La planta parece "pesada de arriba" o inestable.
Pasos para trasplantar:
- Elige una maceta 2.5–5 cm (1–2 pulgadas) más ancha que la actual.
- Retira la planta con cuidado y afloja el cepellón.
- Inspecciona las raíces; recorta las que estén negras, blandas o dañadas.
- Colócala en una mezcla de tierra fresca y riega a fondo.
- Mantenla a la sombra o con luz indirecta durante unos días después del trasplante.
El trasplante renueva el medio de cultivo y les da a las raíces más espacio para explorar.